La copa se cayó y el cristal se rompió, se fragmentó en mil pedazos. Se venía venir, se podía anticipar, pero así sucedio. Ahora el vino está en el suelo, derramado, cubriendolo todo con un tinte rojizo y ya nada se puede hacer. El sabor intenso, apasionante y embriagador ya se perdió. Solo el tiempo logrará que se evapore por completo. Mientras tanto,¿ qué sigue?
Tratemos de hacerlo mejor, empezemos por enmendar el error.
No hay comentarios:
Publicar un comentario