miércoles, 24 de junio de 2009

Riesgos

Es simple: si no nos arriesgamos, nunca sabremos qué pudo pasar. Yo creo en el Destino: las cosas tienen sus motivos, y siempre hay algo bueno detrás de lo malo. Sin embargo, si no experimentamos lo malo, ¿Cómo sabremos que es bueno? Tenemos que dejar, de pensar en las consecuencias. Por una vez en la vida, arriesgarnos y darlo todo. Perderlo todo, y luego recuperarlo, triunfalmente. Tenemos que aprender lo que queremos, y lo que no, Y qué mejor forma de hacerlo, si no basándonos en nuestros errores?
Dejar de lado el miedo que SIEMPRE está, ya que no sabemos la reacción del otro.
En filosofía el otro día hablamos de la honestidad, y surgió el tema de las causas y la mayoría incluía la palabra "miedo". Y este miedo surge porque siempre sabemos lo que no queremos. Pero acaso sabemos, lo que queremos? Dudo que así sea; o al menos, el que concierne a mí.
Entonces, dejemos de ser hipócritas, cobardes, mentirosos,etc. Actuemos con la verdad, lo que cada uno considera su verdad. Desde ya hay distintas formas de decir la verdad:
*podemos ser directos, sin tacto y lastimar a los otros
* o podemos decir la verdad de todas formas pero mas
adecuadamente, verdad?
*
*
*

Este borrador lo tengo hace mucho, pero nunca se me ocurría un final. Por lo que, con lo único que voy a terminar esta entrada, es en que seamos sinceros. Por supuesto que no hay por qué serlo en todo; pero en lo que afecta/rá/ó a los demás, o traerá consecuencia alguna para otras persona, por el bien de ellos, seamos sinceros.



Luch.

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